
La crisis provocada por el Covid-19 hace que sobre una cosa especialmente: tiempo. Los distintos equipos españoles hacen especial hincapié en su futuuro, que es incierto y de extrema preocupación, no siendo el Leganés la excepción. A la crisis financiera que sufre la entidad y su mala posición en el campeonato liguero, se le añade un nuevo contratiempo: la escasez de delanteros. A priori, muchos de los goleadores de la institución se verán obligados a regresar a sus clubes de origen una vez llegue el verano.
La salida de En Nesry (13 goles en sesión y media) y de Braithwaite (10 tantos en el mismo periodo de tiempo) dejó muy tocados a los blanquiazules. Pese a contar con centrocampistas de la talla de Szymanowski (ocho dianas) o Gabriel (con cinco), la plantilla necesita ser renovada urgentemente de cara a la etapa final de la temporada y a lo que aun esté por llegar.
La línea de ataque de los madrileños es la única compuesta por futbolistas sin contrato fijo en toda Primera División. Estos son: Guerrero, Carrillo, Assale y Ruibal. Todo lo contrario, en el resto de las posiciones: en la portería (Cuéllar), la defensa (Siovas, Bustinza, Omeruo, Tarín, Silva y Rosales) y en la medular (Rubén Pérez, Recio y Eraso).
Pese a este pésimo dato, son cuatro los deportistas los que regresan el año que viene. Son Koné (contrato hasta 2021, ahora en el Depor), Ojeda (contrato hasta 2021, ahora en el Albacete), Juan Muñoz (contrato hasta 2023, ahora en el Almeria) y Arnáiz (contrato hasta 2023, ahora en Osasuna).