
Todo parece estar esta temporada en contra del CD Leganés. A lo largo de esta campaña se han ido sucediendo una serie de sinsentidos que no han hecho otra cosa que perjudicar al conjunto del sur de Madrid. Actualmente se encuentra disputando su cuarto año en Primera División. Cabe recordar que es la primera vez en su historia que ha llegado a la máxima categoría del fútbol español. Ahora, como maldecido por una mano negra, tiene en el coronavirus otro impedimento más que llega en el momento justo en el que el equipo estaba despegando.
Al principio de la campaña fueron varias incidencias en el VAR las que no cayeron muy bien al conjunto madrileño. Una serie de jugadas polémicas que los árbitros decidieron casi siempre en contra del Leganés hizo que incluso la presidenta del equipo saliese para defender a los suyos y pedir explicaciones a los árbitros y a la Real Federación Española de Fútbol, puesto que se pensaba que se estaba perjudicando al equipo porque no interesaba que siguiese una temporada más en Primera División.
En diciembre y enero al Leganés se le marcharon sus dos hombres de referencia en la punta de ataque y fueron traspasados a Sevilla y Barcelona puesto que ambos equipos, con solvencia económica, se hicieron con los servicios de los dos arietes blanquiazules. En–Nesyri y Braithwaite abandonaron Butarque dejando un vacío del que el equipo todavía se está recuperando. Parecía haberse recuperado tras la victoria frente al Villarreal en la última jornada liguera, pero ahí apareció el coronavirus. Esta pandemia está haciendo que no se pueda jugar al fútbol en prácticamente todo el mundo. El Leganés ha visto cortada su buena racha, que estaba siendo muy necesaria para salir ahora mismo del descenso. Queda ver que pasará a la vuelta, pero tendrán que volver a remar para seguir con la buena dinámica que venían arrastrando.